Una sonrisa real no calla
miedos, no oculta misterios, no falsea evidencias.
Una sonrisa real puede ser
la mejor recompensa tras un periodo grisáceo.
La sonrisa real emana del
corazón y la mente al unísono.
Cuando veo una sonrisa real
…descanso…y me recreo. Disfruto al verla y al descubrirla. La encuentro con
frecuencia en los niños y en ancianos. La sonrisa de un adulto a veces es
traicionera y mentirosa…pero ya me resulta fácil, muy fácil detectarla.
De un tiempo a esta
parte…mi sonrisa brota sin filtros. Muestra mi yo más primario. Me cansé de
gastar energía en tiendas de caretas preciosas…y ahora…
Ahora…
En mi decisión de tirar la
toalla ante sonrisas falsas encontré un precioso regalo…Una amplia ,limpia y
reconfortante sonrisa en mi rostro. Ella es fruto de una lucha interior y de
tomar conciencia de la suerte que tengo en mi vida. Estoy rodeada de fortuna…es
decir…de AMOR. Sería injusto por mi parte no reconocer tal descubrimiento…que
llevaba a mi lado casi toda mi vida.
Vuestras sonrisas iluminan
mi vida, mi día, mis horas, mis
instantes. No os dais cuenta…pero yo las veo…y guardo las sensaciones que ellas
me provocan.
Si me veis sonreír…la paz
y el bienestar se han acomodado en mí. Y ese instante puede ser efímero…o
resumir toda una vida. Ojalá os contagie la luz que yo siento al disfrutar las
vuestras.
Os regalo todas ellas. Al
igual que el AMOR…la sonrisa se multiplica cuando se comparte.